divendres, 9 de gener del 2009

En mayo cumplí los 40. Bella celebración. Después de una larga noche de vino y rosas, una amiga me regaló una sesión con una asesora de imagen. Pues eso, a la mañana siguiente, mi amiga me recogió con un todo terreno y pusimos rumbo, ojerosas y resacosas, a un despacho blanco, limpio, tranquilo ante una chica, guapa, perfecta, dulce y comprensiva. Y yo tomé nota, vaya si la tomé y me quedó una frase grabada: "ninguna mujer que pase de los 30 puede salir de casa sin darse, al menos, una ligera capa de maquillaje". Lo apunté todo, todo: antes de maquillar, limpiar e hidratar. Después capa de maquillaje ligera, colorete, después una pasta en los labios (que resultó ser la pasta que me pongo en los labios cuando trato de esquiar), floss (o algo así), raya, rimmel (completamente distinto a la máscara de pestaas, a saber), sombra de ojos, y creo que nada más. Mi naturaleza que no es nada sabia lucha constantemente contra esta sentencia. Mi tendencia es salir a la calle como la queli, total, si solo voy a currar, y no voy a salir, ni tengo citas, ni me va a ver nadie más que mis colegas, y total, que puedo ir sin depilar, ni peinar, en chandal o en pijama... Dispuesta a luchar contra mi naturaleza me fui a una tienda de belleza y pregunté por el floss (ya verás tú, esta no sabrá ni de lo que le hablo, y pensará que soy una entendida...) y claro ella me enseñó un mueble donde habían unos doscientos floss de estos, a escoger. En fin. Salí cargada de rimmel, lápices negros y blancos (que quedan inn cuando sales por la noche), máscaras de pestañas, y yo que sé qué más. No compré la crema de los labios ya que ya tenía en mi casa ni de barra de labios, los míos son realmente patéticos y aún lo son más cuando intento pintarlos.
En fin, que han pasado los meses y estoy esperando a mi hijo que baje del autocar, con mi chandal, guantes y mi gorro agujerado, llueve y hace un frío que pela, y me propongo, a partir de mañana, no salir, nunca, jamás, de casa sin un ligero toque de maquillaje suave. Sospecho que cada vez más, me parezco a mi madre.

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