Quería compartir unas reflexiones sobre mi negocio, sobre el modelo a seguir, las pautas de comportamiento de mis clientes, y de los clientes en general, para tratar de mejorar mi empresa y mi facturación.
Quería pensar sobre hábitos de consumo en mi sector (hasta ahora llamado editorial) y en otros sectores similares. Avanzo que no se trata de una investigación científica ni basada en estudio de mercados. Es producto de mi mente y de mi experiencia, una mezcla entre mi opinión, mi observación e intuición. Y un poco, los números.
Mi negocio factura una vez al año mucho, concretamente, en Navidad. Un poquito muy poquito en Sant Jordi, pero cada vez menos. Esperábamos resultados en la Feria de Madrid y quizás de forma puntual en ferias locales (tipo la de Sevilla que va creciendo) que no han acabado de cuajar. Estoy segura que no ha sido así para todo el mundo. Pude observar largas colas ante un Espinosa que no paró de firmar. Imagino que la cuenta de resultados de Random para este libro debe ser positiva. Ni idea para el resto de sus títulos, y con esto ya estoy apuntando un problema. El resto del año es un desierto. Como me dedico a editar álbum ilustrado infantil, imagino que habrá oportunidades de negocio varias a lo largo de todo el año, aunque sean poquitas: ferias de libros puntuales y pequeñas, regalos, cumpleaños donde la oportunidad es menor ya que competimos con juguetes, artefactos informáticos y etc, cosa que nos complica la existencia. O sea, que mis clientes potenciales, mis lectores, compran en Navidad para hacer regalitos, quizás en las ferias y poco más. Mal tema para unos libros que precisan ser tratados con mimo por parte de los libreros, y que tal y como hemos comprobado en vivo, cuando los podemos explicar, enseñar y contar, los vendemos como rosquillas.
Imagino que muchos sectores están sufriendo el mismo fenómeno, como por ejemplo, los juguetes, que se consumen, se compran en una fecha muy concreta como la campaña de navidad y después compiten con libros, informática, ofertas de ocio, etc. Hablé con una amiga que trabaja en el sector y les sucede algo parecido a lo que nos pasa a nosotros pero en leve. En el caso de las grandes cadenas, deben aceptar devoluciones, o sea, juguetes no vendidos, si no, no hay trato. La diferencia con los libros es que nosotros las debemos aceptar siempre y cuando digo siempre es siempre eternamente en cualquier momento, lugar y estado. No creo que Diset o Marttel acepten esto, ni que nadie, con dos dedos de frente, por muy canal de distribución fuerte se atreva a plantarles cara, ¿o sí?
El libro es un producto delicado. Se rige por sus propias normas. No puede tratarse como un producto de consumo, tampoco se puede tratar como un producto de compra impulsiva, pero yo creo que se le acerca más, al menos en parte, por que también es un producto de compra reflexiva o ¿cómo describirías a aquél lector, al que yo conozco en concreto, que recorta la reseña de su diario y se dirige a la librería? Este sería Jordi, por ejemplo. U otro que escucha pacientemente a su librero o a cualquiera para que le haga una recomendación sobre la cual hablarán largo y tendido si tienen tiempo, sobre gustos, historias, personajes, temas y finales. Y de portadas.
Fui a cenar con unos viejos amigos, y uno de ellos me pidió una recomendación. Esta mañana, el tema se complica. ¿Qué le gustará? ¿Una novela histórica? ¿Policíaca, un thriller? Si es así, más del tipo novela negra americana, o de estas nuevas nórdicas. Una novela realista, costumbrista, fantástica, ¿de zombies? Como tengo ganas de hablar de libros y no hablar de mi vida, y esto también lo trataré en otro post, he pensado que quizás le gustaría oír un poco sobre los libros que tengo pendientes de leer. La lista de pendientes clasificada según ya comprados, esperando para ser leídos, o la lista de los que te comprarás, también es significativa. Advierto que yo ya tengo muchos libros básicos y clásicos, que es lo que recomendaría a alguien que empieza con esta aventura maravillosa y les diría, seguid líneas de lectura, evoluciones naturales hasta llegar a los autores actuales, que nos conducen a las películas, series o a los cómics. Con esto me refiero desde la literatura fantástica, pasando por fenómenos sobrenaturales o la chic-lit que tiene su referente con Jane Austen o Gaskell, ¿pensáis lo mismo?
dimarts, 5 de juliol del 2011
El sector editorial, hábitos de consumo y todo lo contrario
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